Modo Vuelo

¿Cómo es posible que haya este tipo de personas irresponsables? Cuatro horas, yo aterrizo en dos. Qué tontería. Ya alguna vez me habían dicho que mi trabajo era hacer la vida de los demás más sencilla; lo cual no significa que la mía se haga más fácil. Pero esto es ridículo, ¿buscarle solución a un problema que ni siquiera es culpa mía?, facilitarle un respaldo… Agh, lo peor de todo es que siento el enojo. Está en la superficie de mi ser y no lo voy a poder detener. Mi mal humor explotará en alguien que no tiene la culpa. Lo sé, ya me ha pasado antes.

Todo se pone peor, el cinturón de seguridad no coopera, le mesita se atora, los cables no quieren entrar en los conectores, el asiento no se acomoda bien… Todo está en mi contra. Todo. La azafata pasa pidiendo que guardemos todo para el despegue, y yo con mi campamento afuera; aviento todo a mi bolsa de la computadora, menos mi tableta. En la siguiente vuelta, la azafata mi pide de nuevo que guarde la tableta y creo que fue la gota que derramo el vaso.

– Estoy ocupada, si quieres te recito las instrucciones de seguridad, pero tengo que terminar y a ti te faltan como quince minutos de preparaciones para despegar. Cuando el avión este en movimiento mi tableta estará guardada para cumplir con estas estúpidas reglas.

– Señorita, por favor. – dijo estrictamente.

Todos me están mirando con cara de asombro. Siento como me estoy poniendo colorada. Tengo que apretar mi mandíbula para no decir nada. Cerré la cubierta de mi tableta y me acomodé mal humorada y con los brazos cruzados.

-Gracias. –respondió.

Cabezas rodaran, empezando por la de Ana y terminando con esta autoritaria azafata. En cuanto este estúpido aparato alado remonte el vuelo, cabezas rodaran. Como lo predije, quince minutos después, apenas estábamos avanzando a la pista. Me estaba doliendo la cabeza. De mi bolsa saco un analgésico. Un vaso con agua apareció mágicamente. La azafata. ¡Agh!, me hace sentir peor de lo que me siento. La mejor opción es tomarme la pastilla y continuar con el trabajo.

Cuarenta minutos después y no puedo hackear mi propio teléfono. La estúpida VPN está detectando que no es in IP registrado…Soy demasiado buena en mi trabajo. Tal vez si logro enmascarar mi IP mi propio software… no tiene caso. La computadora de mi casa es mucho más rápida que mi laptop y todo mi set up está diseñado para descubrir ataques. Voy a tener que subirle una copia de su mugrero a mi bebé. Siento como algo de tensión se libera de mi espalda. No es una solución completa, pero es un principio.

Hackear el teléfono del señor ese fue súper fácil. Mira que usar de contraseña 1234 no es lo más seguro del mundo. Me meto a la configuración del teléfono y me doy cuenta que la mayoría son fotos y documentos locales. No pesan demasiado, así que preparo el archivo de respaldo en la nube que uso. Al terminar sincronizo lo más importante para las presentaciones que realizaré y dejo su respaldo en la nube.

La azafata pasa de nuevo, pidiendo que nos preparemos para el aterrizaje. Guardo todo en mi bolsa. Cierro los ojos y me recargo en el asiento. Lo peor de todo, es que los inversionistas y compradores que voy a visitar esperan ver un nuevo sistema de seguridad de datos personal. Y yo, perdí mi teléfono de la manera más estúpida. Se ve mal, que yo les venda seguridad. Y es por esto que Margarita debería estar aquí y no yo.

El avión llega sin problemas. Al salir le pido disculpas a la azafata y le deseo un buen día. Estoy muerta y tengo hambre.  El botones me deja en mi habitación y me tiro en la cama. Vaya, el techo del cuarto está mal pintado. Tiene unos tonos de blanco más oscuro que los demás. Pero en general no se nota… En general no se nota. Ah, y por estas cosas es que gano dinero. Me levanto, pido que me suban unos hotcakes con leche, café y nieve de vainilla. ¿Qué? Soy un adulto responsable que come nieve en el desayuno. ¿De qué me sirve ser adulto y tener dinero si no hago lo que me gusta? ¿Responsable?, pregunta una voz en mi cabeza. Deberías comer mejor. ¡Cállate mi misma!

Después de pedir el desayuno no estoy segura de marcarle. ¿Y si dice que no? Este plan depende de que él diga que si. Falta una hora y media para que necesite su información. Si bien nos va terminaríamos justo a tiempo. Saco su teléfono y marco mi número.

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